martes, 12 de junio de 2012

El espíritu de la danza no tiene color, no tiene forma definida, ni talla. Pero tiene el poder de la unidad, la fuerza y la belleza que se encuentra en nosotros.

Cada alma que baila, joven, vieja, o una persona que vive con una discapacidad, crea y transforma ideas en movimientos de arte que cambian nuestra vida. La danza es el espejo que refleja lo imposible hecho posible, para que todo el mundo pueda tocarlo, sentirlo, escucharlo y experimentarlo. 


Los sonidos de nuestros corazones y nuestra alma son nuestro ritmo. Cada uno de nuestros movimientos revela la historia de la humanidad. Es el elemento en el cual el espíritu humano puede abrazar la libertad absoluta. 


Cada vez que nuestras manos tocan, ocurre algo bello. Lo que el alma recuerda, el cuerpo lo representa a través del movimiento. Por ello la danza es la fuerza curativa a la que todos podemos acceder, tú eres mis ojos y yo soy tus pies.


Celebrad el Día Internacional de la Danza. Usad vuestra pasión por la danza para curaros mutuamente. Unificad vuestra comunidad de danza. Y lo más importante, sed los mejores que podáis ser. Somos capaces de permanecer unidos a través del poder y el espíritu de la danza.





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